Wednesday, 9 May 2012

La Vision Ancestral (I): Viaje al Corazon de Venus


Cosmos, Venus y el Pentalfa: Distorsiones Semánticas y Demonización del Principio Femenino


Cosmos: La Musica Infinita
Originalmente, la palabra Cosmos significaba 'orden benigno', e implicaba un ordenamiento estético, ético y funcional de las partes respecto a un todo. Aunaba lo bello, lo bueno y lo útil en una misma constelación de valores. Es de hecho, la raíz etimológica de la palabra 'cosmética' - compuesta por 'cosmos' + 'tekne' = 'técnica que deviene en un ordenamiento estético o embellecimiento'. Durante el siglo VI a.C., el personaje semi-mítico de Pitágoras (Pytha Goras = Buddha Guru = Maestro Iluminado) extiende el termino al ámbito universal; esta es una idea heredada de las escuelas mistéricas de Egipto, un eco proveniente del pasado remoto. Cosmos viene así a definir una visión de la realidad en la cual el universo está dotado de belleza, armonía y propósito a través de todas sus dimensiones: es la visión de la Música de las Esferas, del universo como sinfonía o, como fue expresado por Kepler veinte siglos más tarde en el titulo de su revolucionario tratado de astronomía: La Armonía de los Mundos. Es con este cúmulo de significados, que la palabra cosmos va a ser utilizada a lo largo de este ensayo.


Cosmocéano. Xavier de la Huerga 2012

La Metamorfosis Diabólica de Venus
En este mismo plano de resonancias cósmicas, encontramos el arquetipo astro-teológico de Venus Afrodita con sus atributos tradicionales de amor, belleza y armonía. Su esfera de influencia comprende la música, la danza, las artes en general, las relaciones humanas y la sexualidad, tanto en su aspecto sensual, como puramente reproductivo, no olvidemos que Afrodita es una emanación del arquetipo prehistórico de la Gran Madre Diosa. Su símbolo astrológico (♀) es de hecho, un símbolo universal del género femenino.

En su aspecto astronómico, sus epítetos Lucifer y Vesper, se corresponden con las dos fases de visibilidad en su ciclo sinódico, durante las cuales Venus alterna entre 'lucero del alba' (Lucifer) y 'estrella vespertina' (Vesper). Lucifer es una traducción literal del griego Phosphoros (el que trae la luz), así como Vesper lo es de Hesperos (el que trae el ocaso). Lucifer era también el epíteto de otras deificaciones femeninas del principio lumínico en la naturaleza: Aurora Lucifer, Diana Lucífera...

La transferencia del epíteto Lucifer al arquetipo judeo-cristiano de Satán tiene lugar con la traducción de la Biblia Vulgata por Jerónimo de Estridon a finales del siglo IV, concretamente, durante un pasaje en Isaías 14:12. ¿Cómo llego a suceder esta extravagante tergiversación del significado de Lucifer? Es una larga y tortuosa historia que se remonta al conjunto de textos hebreos conocidos como la Septuaginta y a su posterior interpretación por Orígenes de Alejandría. Curiosamente, parte de la respuesta parece encontrarse en la enconada relación entre Jerónimo de Estridon y un polémico obispo llamado Lucifer Calaritanus, cuya diócesis tenía su sede en Cagliari, en la isla de Cerdenya (donde todavía se le festeja como San Lucífero). Se sospecha que fue excomulgado, y el mismo Jerónimo escribió un panfleto atacándole a él y a sus seguidores (Altercatio Luciferiani et Orthodoxi - La Disputa de los Luciferianos y los Ortodoxos).

No procede, en el contexto de este blog, que nos entretengamos más en esta oscura saga. Sea como fuere, la demonización de Lucifer, el bellísimo nombre dado a Venus en su radiante fase como lucero del alba, acaba siendo tan solo un capítulo más, en el proceso de supresión del principio femenino a través de los tiempos.

Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Ocultum Lapidem - Copyright Xavier de la Huerga 2012

La Estrella Pentalfa: ¿Salud, Belleza y Sabiduría, o Poder Maligno?
Uno de los estandartes de la llamada geometría sagrada, o geometría cósmica, es el pentagrama, o estrella pentalfa; un símbolo que tiene, como veremos más adelante, una profunda relación con Venus; tanto en su aspecto astronómico, como con el arquetipo femenino que esta representa. Consecuentemente, las características asociadas al pentalfa, nos devuelven al continuo temático del Cosmos, es decir: ética, estética y funcionalidad.

El pentalfa, era reverenciado por la escuela pitagórica como epítome de la perfección geométrica y manifestación visible de la belleza inmanente en el cosmos, por la armonía de sus proporciones, simetría y, sobre todo, por sus prodigiosas propiedades matemáticas, de las que vamos a hablar más adelante. Los iniciados pitagóricos lo utilizan como signo de reconocimiento entre ellos y lo llaman Hygeia en griego y Salus en latín, siendo estos los nombres de la deificación femenina de la fuerza vital, la sabiduría intuitiva de las artes curativas, la salud y la higiene.


Anillo perteneciente a miembro de la academia pitagórica de Crotona (Siglo VI a.C). Con las inscripciones: 'SALUS' - 'YGEIA' y con la serpiente emblemática de Ygeia. Dibujo de V. Catari en Le Imagini degli Dei degli Antichi (1647)













Ygeia es, en el panteón griego, la hija, hermana o consorte de Esculapio. Se la representa llevando una serpiente a la que alimenta, o da de beber en un cuenco, simbolizando su capacidad para nutrir y regenerar la fuerza vital.  Esta serpiente y cuenco, junto con la serpiente enroscada en la vara de Esculapio, han llegado hasta nuestros tiempos como símbolos de la profesión médica y farmacéutica en Occidente.

Hygeia-Salus nutriendo a la serpiente

Al igual que el epíteto Lucifer, el pentalfa ha acabado sufriendo una considerable distorsión y demonización de su significado original, específicamente desde mediados del Siglo XIX, cuando el imaginativo e influyente ocultista francés Alphonse Louis Constant (pseudónimo: Eliphas Levi) publica Dogme et Rituel de la Haute Magie, donde declara, arbitrariamente y sin ninguna base histórica, que el pentagrama con la punta hacia abajo representa al principio maligno (de sus motivaciones e inspiración para tal decisión, hablare más en Raíces Celestes). Así mismo, el pentagrama que Eliphas Levi coloca en la frente de su famosa ilustración Baphomet, es posteriormente incorporado (invertido) en la carta 'The Devil' del popular Tarot Rider-Waite, reforzando así la moderna asociación del pentagrama (especialmente, del pentagrama invertido) con el arquetipo de Satán. Una relación que ha sido exacerbada en la imaginación popular a través de Hollywood, los medios de desinformación de masas, y por el uso que de él han hecho personajes de tendencias egomaníacas, como Anton Lavey, creador de la Iglesia de Satán en 1966.


          Baphomet, Eliphas Levi s. XIX               El Diablo, Tarot Rider-Waite s. XX        Le Diable, Tarot de Marseille s. XV
Lo cierto es que antes del siglo XIX la estrella pentalfa, o pentagrama (cuyos primeros ejemplos aparecen en tabletas cuneiformes de 5.000 años de antigüedad), aun poseyendo atribuciones mágicas, no solo no estaba asociado a Satán, si no que se le tenía por talismán capaz de otorgar protección contra cualquier encarnación del mal. Un ejemplo de esta creencia en su poder protector, aparece en la obra maestra de la literatura Fausto, de Goethe. En la escena tercera de su primera parte, el Diablo (Mefistófeles) se ve obstaculizado por la presencia de un pentagrama, hasta el punto de que solo tras ser este roído por un ratón, es el Diablo capaz de proseguir su camino.

Es probable que herboristas y practicantes de las artes curativas en tiempos antiguos lo utilizasen de una forma u otra. Los apelativos 'witchfoot' (pie de bruja) y 'drutenfuss' (pie de druida), por los que el pentagrama era conocido en las Islas Británicas y Alemania, apuntan en esa dirección. Pero si esto fue así, quizás su reputación pitagórica, o el hecho de que hubiera sido utilizado por los primeros cristianos Gnósticos, lo protegieron de ser condenado abiertamente por la ortodoxia cristiana, como nos indica su aparición en incontables edificios religiosos a través de toda la Cristiandad, o su asimilación a la tradición cristiana como alegoría de las 'Cinco Heridas de Cristo'. Esto, junto con la ausencia de evidencia que indique que hubiera sido identificado por la Inquisición como elemento de 'culto al diablo' (léase: las prácticas paganas relacionadas con el dios Pan, etc), nos confirma la modernidad de la falacia del pentagrama como emblema de lo satánico.

         Tableta de arcilla con escritura proto-cuneiforme (Jemdet Nasr, 3.000 a.C.)                    Amuleto Gnóstico Siglo III d.C.

Pero, la verdadera 'magia' que los iniciados de la antigüedad reverenciaban en la estrella pentalfa iba muchísimo más allá de su mero uso como talismán; tenía que ver con la comprensión de esta figura como símbolo de la estructura elemental del cosmos y, más significativamente, por ser toda su geometría una expresión de la constante matemática denominada como Sección Áurea, Divina Proporcion, o Katatome Kanonos.

La Seccion Aurea: Nexo Matematico entre lo Fisico y lo Metafisico.




Conocida a través de los tiempos como Sección Áurea, Proporción Dorada, Divina Proporción, Numero de Oro, Razón Media y Extrema... Aunque su descubrimiento es comúnmente adscrito a los pitagóricos, se conocía miles de años antes en Egipto y la India. Desde 1900, esta constante matemática es comúnmente denominada con la letra griega Phi. Su valor numérico es abreviado por razones prácticas a 1'618, 1'62, o incluso 1'6, pero Phi es un numero irracional y por lo tanto, su componente decimal es infinito (1'61803398874...). Phi aparece en el pentagrama informando las relaciones proporcionales entre todos sus segmentos, entre los lados de sus triángulos y entre sus ángulos. Básicamente, el pentagrama es la más pura expresión geométrica de Phi.


La proporción del segmento rosa respecto al segmento amarillo, la del amarillo respecto al verde y la del verde respecto al azul = Phi. Similarmente, en cada uno de los cinco triángulos, la razón del lado mayor y el lado menor = Phi. Y también las razones entre todos sus ángulos. Todos los componentes del Pentalfa están en conformidad con la Sección Áurea.
Para entender correctamente la presencia de Phi en el Cosmos debemos familiarizarnos primero con una fascinante secuencia numérica: la Serie Fibonacci, también conocida como Serie de Sumación, ya que se obtiene por una simple operación de adición empezando con el numero uno sumado a sí mismo y seguido por la suma del producto de la suma anterior (1+1 = 2, 1+2 = 3, 2 + 3 = 5, etc). La serie resultante comienza así: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144... Esta progresión posee la propiedad de que al dividir cualquiera de sus miembros por el anterior nos da una aproximación a Phi (ej. 144 : 89 = 1'617).

Con este entendimiento de la serie Fibonacci como expresión numérica de Phi, podemos comenzar nuestra observación de la Sección Áurea en la Naturaleza. Empecemos con el reino vegetal, donde encontramos una gran recurrencia de Phi en las frecuencias y ángulo de distribución de las hojas alrededor de un tallo, de los pétalos, sépalos y semillas, las ramas,  inflorescencias, corteza, y otras características estructurales. Aparte de esto, la mayoría de las plantas utilizan números Fibonacci en sus cantidades de pétalos, flores, vainas, hojas, etc. Pero como vemos en la siguiente imagen, la presencia de Phi no se limita al reino vegetal.
 
Un ejemplo de numeros Fibonacci en el cuerpo humano. Las longitudes de los huesos de los dedos: 2, 3, 5, 8






Phi está presente a lo largo y ancho del cuerpo humano, en las proporciones y configuración de sus partes, y esta presencia se extiende también a la fisiología de incontables especies del reino animal; insectos, aves, peces, reptiles y mamíferos. Phi está en el origen de las bellas espirales que aparecen en miríadas de organismos, desde la microscópica foraminífera unicelular, pasando por las conchas de moluscos, los cuernos del carnero y otros rumiantes, hasta las pautas de vuelo del halcón peregrino.


Concha de nautilo y Espiral Equiangular generada en el pentagrama a través de triángulos áureos. Las espirales logarítmicas o equiangulares están íntimamente relacionadas con Phi.
De hecho, podemos decir con absoluta certeza que Phi deja su impronta en la totalidad del ámbito biológico, pues nos lo encontramos en el ángulo de giro de la doble espiral de la 'molécula de la vida': DNA.

Este breve listado no agota la presencia de Phi en la naturaleza, ya que esta no se limita al ámbito de lo orgánico; los vórtices que se originan en los tornados, fluidos líquidos y masas gaseosas y, a nivel macro cósmico, en espirales galácticas, la división Cassini en los anillos de Saturno, o los periodos orbitales entre la Tierra y Venus (como veremos más adelante), llevan todos su inconfundible firma.

Ejemplos de espirales logarítmicas relacionadas con Phi

En cuanto a su función estética, esta no se limita a esas hipnóticas espirales. Phi nos deleita con su aparición en la composición de obras maestras en las artes plásticas, la música, arquitectura, etc, lo cual conlleva un elemento profundamente enigmático ya que, aparte de ejemplos confirmados donde Phi ha sido utilizado intencionalmente, estudios recientes demuestran que en la mayoría de los casos su integración en la obra no es calculada. A este respecto, hay varias hipótesis en juego, pero a la luz de la evidencia, la pura coincidencia debe quedar descartada.

No es de extrañar que artistas y filósofos hayan encontrado en la Sección Áurea propiedades metafísicas, espirituales, o generalmente hablando, transcendentes. En 1509, contribuyendo con un influyente tratado matemático a la apoteosis del Renacimiento, el monje franciscano Luca Pacioli, describía varias equivalencias entre Phi y los atributos de la divinidad (su concepción de la divinidad le debía mucho a Platón, por cierto), que le llevaron a dar a Phi el nombre de Divina Proporción:
  1. Singularidad y Unicidad: al igual que la divinidad, Phi es único e incomparable.
  2. Inconmensurabilidad: ya que como número irracional, es infinito.
  3. Trinidad: al ser definido primariamente por tres segmentos.
  4. Autosimilaridad y Omnipresencia: como constante universal que es dotado de recursión.
  5. Principio Generativo: El dodecaedro es el Solido Platónico de doce caras pentagonales cuya geometría - pura expresión de Phi - simboliza el Ether o Quintaesencia, el medio espiritual o vehículo de la vibración primordial a través del cual la divinidad manifiesta el Cosmos.
Sección Áurea definida por tres segmentos en una línea recta. Dado que 'a+b' = 1, entonces 'a' = 0,618 (Phi). Por lo tanto, la relación de 'b' respecto a 'a' es igual a la relación de 'a' respecto a 'a+b'

Y si la anterior terminología teológica o deísta no contara con la simpatía del lector, es todavía posible formular otra profunda analogía con idénticas implicaciones metafísicas, en términos mas profanos: esta es la equivalencia de las propiedades de recursión* y auto-similitud de Phi con la capacidad auto-reflexiva de la consciencia. Phi puede ser concebido como una alegoría matemática de esta capacidad, por la cual la consciencia es consciente de sí misma. Es esta la característica que define el más alto orden de inteligencia, la que nos permite reconocer nuestro propio reflejo en un espejo, y de la cual solo unas pocas especies, aparte del ser humano, participan en varios grados (cetáceos, primates, paquidermos).

Phi es por lo tanto, una de las facetas matemáticas del gran misterio tras el que subyace la manifestación, no sólo de la vida, si no de la consciencia. Como tal, su presencia constante a través del universo no es fortuita, y así volvemos a ver las tres características del Cosmos encarnadas en la esencia de Phi: Estética (espirales, geometría pentagonal, canon artístico), Ética (es una constante benigna, facilita la aparición de la vida, su crecimiento y expansión) y Utilidad (efectúa lo anterior a través de estructuras y procesos que poseen máxima eficiencia).





Espectacular animación digital de Cristóbal Vila mostrando varios ejemplos de Phi en la Naturaleza (Nota: la última parte del video no muestra Phi, si no Teselaciones Voronoi en la construccion de las alas de libélula)


No vamos a profundizar más en estas aguas. Espero que esta breve introducción haya sido suficiente para ilustrar la importancia de la Sección Áurea, su íntima relación con la geometría pentagonal regular, su ubicuidad en la naturaleza y su rol como eslabón entre el plano físico y el metafísico. Vamos a ver ahora como Venus entra de lleno en este tapiz multi-dimensional de correspondencias, entretejiendo sus bellos movimientos y su melodía cósmica para erigirse, desde su aspecto puramente astronómico, como contrapartida física y mensurable de su otra faceta metafísica, arquetípica e inconmensurable. ¡Sigamos adelante en nuestro viaje al corazón de Venus!

*Recursión: Su significado convencional es el de 'una secuencia en la que cada término es definido como una función de términos anteriores'. Aquí extiendo esta definición para referirme a la capacidad de Phi para reflejarse a sí mismo en incrementos o disminuciones escalares ad infinitum sin perder su auto-similitud. En el ámbito de la Física, a esta propiedad se la denomina 'fractal'.

La Rosa de Corazones: Danza Cosmica de Venus y la Tierra


Venus es el planeta más cercano a la Tierra, no solo en cuanto a distancia, si no en cuanto a similitud de tamaño, hasta tal punto que algunos lo consideran nuestro 'gemelo planetario'. Entre su periodo orbital y el de la Tierra existe una exquisita relación armónica que da lugar a una estructura pentagonal, sugerente de una forma que podríamos llamar Rosa de Corazones; una elegante configuración espacial donde dos símbolos universales de la belleza y el amor aparecen entrelazados.

La pauta orbital generada por Venus desde una perspectiva geocéntrica. Ilustración por James Ferguson, aparecida en su libro Astronomy explained upon Sir Isaac Newton’s Principles (1756).
Lo que estamos viendo en las imágenes encima y debajo de estas líneas es el grafismo creado por el ciclo sinódico de Venus; sus movimientos orbitales desde un punto de vista geocéntrico. Los 5 'bucles' en el centro (marcados en la imagen inferior por puntos de color rosa) describen los momentos de máxima proximidad entre Venus y la Tierra, o conjunciones inferiores. Mientras que los 5 puntos (en verde) donde las líneas tocan el perímetro externo de este mandala floral, representan los momentos de máximo alejamiento, o conjunciones superiores. El tiempo que Venus tarda en completar esta figura es de 8 años terrestres, durante los cuales Venus da 13 vueltas alrededor del Sol. Ya hemos visto que estos numeros: 5, 8 y 13, son miembros de la Serie Fibonacci, expresiones numéricas de Phi, utilizados por la mayoría de las plantas en su filotaxis, etc.


La pauta orbital de Venus, moderna grafica digital. Conjunciones inferiores marcadas en rosa y superiores en verde (Copyright John Martineau)

Recordemos aqui que las flores de Venus por excelencia han sido tradicionalmente el mirto y la rosa, ambas con geometría pentagonal doble al tener 5 pétalos y 5 sépalos (Todas* las rosas poseen originalmente 5 pétalos, y es solo al hibridizar naturalmente o con la creación de variedades cultivadas que los estambres y pistilos mutan, convirtiéndose en pétalos y dando lugar a las populares rosas ornamentales que hoy en día llegan a tener hasta 100 pétalos). *Rosa Sericea es la única excepción, con cuatro pétalos

La rosa es, sin duda, la flor más popular, mística y mítica, llegando hasta nuestra época envuelta en un aura perfumada de misterio; a través del Gnosticismo, la Heráldica, el simbolismo Goético Alquímico, el Sufismo, el Rosario Mariano, resurgiendo como símbolo de la tradición hermética en la Orden Rosacruz o en la antigua frase en latin: sub-rosa, cuyo significado denotaba el más alto secreto.

Flores de Mirto                      Rosa Canina                Rosa Heráldica                        Rosacruz

Los miembros de la familia botánica rosaceae, que comprende unas 3.000 especies incluyen, además de las rosas, muchos de los frutos más apreciados por el ser humano: almendra, fresa, pera, ciruela, melocotón, frambuesa, cereza, mora... Pero sólo uno de estos posee un rango equiparable al de la rosa en cuanto a  fama, renombre mítico y tambien, por ser emblema consagrado a Venus Afrodita y al principio femenino. Una fruta con un 'árbol genealógico' que se remonta al Génesis Bíblico, con una reputación que le otorga el poder de dar la inmortalidad y conocimientos divinos, y cuyas semillas aparecen nucleadas en forma de pentagrama...


Una manzana seccionada transversalmente revela en su corazón la estrella pentalfa

La manzana; fruta predestinada a una alegórica relación con la fuerza gravitatoria, primero como objeto numinoso, precipitando la mitica caída del género humano desde un 'estado de gracia' original. Milenios después, en el acto de su propia caída, como instigadora del paradigma Newtoniano; espaldarazo histórico definitivo al Racionalismo Científico, gatillazo de salida para la Revolución Industrial y principio de la fase final del apoteosis destructivo de la presente Era Historica. 

Esta fruta, prohibida a los mortales y procuradora de eterna juventud para los dioses, no solo aparece como elemento central en varias narrativas mitológicas relacionadas con Afrodita (El Jardín de las Hespérides, Atalanta y Melanion, Helena de Troya...), también se la encuentra en muchos otros contextos culturales, en romances artúricos y cuentos de hadas, poemas épicos, sagas nordicas y cosmogonías varias, siempre orbitando alrededor de arquetipos del principio femenino: Isis, Kore, Idun, Freya, Sin, Aphrodita, Persephone...

La Octava de Venus
Volviendo a la astronomía y a la armoniosa geometría danzada en el espacio por Venus para deleite de la Tierra, vamos a ver que la figura que dimos en llamar Rosa de Corazones, también puede ser representada como una serie de diez puntos situados simétricamente en el perímetro de dos círculos concéntricos: cinco en el interior (conjunciones inferiores) y cinco en el exterior (conjunciones superiores), con referencia a la eclíptica, o banda zodiacal. Conectando estos puntos entre sí, da lugar a dos pentagramas, como vemos en la imagen bajo estas líneas, aunque esta es solo una aproximación. En realidad, los pentagramas formados por Venus no son perfectamente simétricos y rotan lentamente alrededor de la eclíptica, a un ritmo de unos 2º cada ocho años. Esto significa que el punto señalado por cada onceava conjunción de Venus no 'cierra' perfectamente el doble pentagrama, si no que da comienzo a una nueva secuencia. Algo similar a lo que ocurre en la progresión de la octava musical, cuya última nota es en realidad la primera de la siguiente octava. Continuando con esta analogía musical, el periodo de rotación del doble pentagrama de Venus alrededor de la banda del zodiaco es de 12 siglos y en una octava hay 12 notas (7 tonos y 5 semitonos).

La doble geometría pentagonal creada por las conjunciones de Venus con respecto a la eclíptica, o banda zodiacal mostrando las próximas conjunciones en Leo, Géminis, Aries, Capricornio y Escorpio. El punto número 1 marca la conjunción inferior del 6 Junio 2012 en Géminis; numero 2 marca la conjunción superior del 28 Marzo 2013 en Aries, etc.
Pentamychos
Prosigamos con más armonías de Venus y el número 5, pues estas no se limitan al pentagrama y la rosa. No por casualidad, y ya desde la antigüedad remota, siempre ha estado dedicado a Venus el quinto día de la semana: el Viernes (del latín 'veneres', raíz etimológica de Venus). Y su otro día - el generado por el lentísimo periodo de rotación del planeta Venus sobre su eje - también aparece 'consagrado' a este número, ya que Venus experimenta tan solo 5 de sus días a lo largo de su ciclo sinódico. Además, durante el ciclo de 12 siglos en el que los pentagramas de Venus giran alrededor de la ecliptica, se suceden 5 pares de tránsitos solares. Acabemos mencionando la cosmogonía del maestro pitagórico Pherecides, en la cual el Pentamychos es la estructura en forma de pentagrama que alberga los cinco receptáculos donde el esperma de Cronos (el Tiempo) es depositado, dando lugar a los productos del Cosmos.

Octaeteris: Venus, Sol y Luna
Los ciclos de Venus, Sol y Luna se sincronizan (con un error de uno o dos días) al cabo de un periodo de 8 años, durante el cual transcurren exactamente 99 lunaciones y 5 ciclos sinódicos de Venus. Por ejemplo, y ateniéndonos a una observación astronómica real: el 5 de Noviembre del 2005 el creciente lunar y Venus aparecían conjuntados, justo tras la puesta de sol, en el signo de Sagitario. Ocho años más tarde, la Luna y Venus vuelven a aparecer en intima proximidad en la misma región del cielo - en Sagitario - y a la misma hora, el día 6 de Noviembre del 2013 (es decir, con un día de diferencia). 

Esta coincidencia asombrosa entre el año solar, el ciclo de las fases lunares y el ciclo sinódico de Venus, fue aprovechada con fines calendáricos en la antigüedad. (En la segunda parte de este articulo, veremos que la armonización de estos ciclos fue llevada a su máximo nivel de sofisticación por la cultura Maya en Mesoamérica). Dentro de este ciclo de 8 años, conocido como el octaeteris en Grecia, la estructura pentagonal doble descrita por Venus lleva de forma natural a su división en dos sub-ciclos de 4 años. Es esta bipartición del octaeteris la que sin duda determino la secuencia de las Olimpiadas; y los atributos arquetípicos de Afrodita, los que determinaron el carácter conciliatorio, de concordia y armonía que las Olimpiadas promovían; decretándose treguas, indultos y la suspensión de toda disputa durante las mismas. Hoy día, este ciclo de 4 años, aunque olvidado su origen astro-teológico, sigue vigente en la celebración de nuestros Juegos Olímpicos, elecciones pseudo-democráticas, mandatos gubernamentales y campeonatos deportivos. 

Mujer de Vitruvio. Copyright Xavier de la Huerga 2012

Detengámonos aquí para recapitular y obtener una visión de conjunto. Una vez retiradas las impurezas y oscuridades que el tiempo y el hombre han adherido a los significados originales de estos símbolos y arquetipos, empieza a emerger una densa red de correspondencias y reciprocidades. Viene a la mente la metáfora luminosa de la Red de Indra; una red que se expande por el universo, de la que cuelgan infinitas joyas - cual telaraña cubierta con gotas de rocío - En la superficie de cada joya única, hay un reflejo de todas las otras joyas, y en el reflejo de este reflejo en cada joya, hay un reflejo de todos los otros reflejos... perpetuamente auto-similar... a través del Cosmos, Venus, Phi, Fibonacci, filotaxis, rosas, manzanas y pentagramas, orbitas planetarias, espirales galácticas... en un autentico nudo sin fin* y, en verdad, sin principio... Microcosmos en el macrocosmos...

¿Qué significado tiene este fascinante cúmulo de correspondencias y conexiones mutuas? ¿Debemos atribuirlo todo a la casualidad, al azar y la coincidencia? ¿Al principio de causalidad? ¿O hay algún otro principio organizativo en el universo que deberíamos tener en cuenta en nuestras descripciones de la realidad?  

Es el momento de presentar un concepto ya constatado hace 3,500 años en los Vedas Hindúes, al que el genial psicólogo y filósofo Karl Jung llamo sincronicidad, re-definiéndolo en términos modernos como: 'una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo es igual o similar'. Esta definición puede ser expandida, incluyendo la ocurrencia de coincidencias acausales no solo en la dimensión temporal, como Jung postuló, si no en la dimensión espacial y en la dimensión mítico-arquetípica de la consciencia. Pero hemos de dejar esta discusión hasta la publicación de Raíces Celestes, donde el desarrollo de estas ideas dentro de un contexto mucho más amplio nos permitirá entender mejor el alcance de sus implicaciones. Ahí ahondaremos en la relación de este principio de sincronicidad con la naturaleza holográfica del universo, y en la función de la consciencia como elemento integral de la ecuación que define la realidad. Prosigamos ahora nuestro viaje, los latidos ya son audibles...

*Nudo sin fin es un antiguo epiteto por el que era conocido el pentagrama o estrella pentalfa. El cual es mencionado en el relato Artúrico de Sir Gawain y el Caballero Verde.

Nuestra Señora de la Salud y San Bartolomé de Ucero

Hay un cuerpo creciente de evidencia que apunta con claridad a que nuestros antepasados prehistóricos poseían conocimientos de astronomía, geometría y matemáticas más avanzados de lo que la ortodoxia académica postula como admisible. En Raíces Celestes, entraré en detalle proporcionando pruebas sólidas de la existencia de estos y de otros conocimientos, como la geodesia, agrimensura y metrología de precisión. Sin embargo, también en tiempos históricos mas recientes, podemos encontrar rastros de esta prisca sapientia (sabiduría antigua), como fue llamada por Leonardo, Kepler, Newton y otros ilustrados buscadores de la verdad, que estaban convencidos de que sus descubrimientos no eran si no la recuperacion de los fragmentos de un cuerpo de conocimiento que habia sido perdido en la antiguedad remota. Voy a centrarme aqui, tan solo en un ejemplo de esta pervivencia de la prisca sapientia en tiempos historicos. Un ejemplo significativo en cuanto a que continúa la temática Phi/Pentalfa/Venus/Cosmos, que he elegido desarrollar aquí en forma condensada, y para avanzar estratégicamente algunos de los temas centrales de Raíces Celestes. También, porque enlaza tangencialmente con el principal hilo conductor del libro: El Camino de Santiago.

"Nuestra Señora de Ygeia y San Pentalfa del Lucero"

El caso de la ermita románico-gótica de Nuestra Señora de la Salud y San Bartolomé de Ucero, está bien documentado en cuanto a su enigmática e impecable equidistancia entre los puntos más orientales y occidentales del norte de la Península Ibérica (Cap de Creus-Cabo Touriñan). Y también, en cuanto a su polémica pertenencia, o no, a la Orden del Temple. La pasmosa precision de su localizacion, la cual se da con un error de tan solo unas decenas de metros (recordemos que la distancia combinada a las dos cabos es de mas de 1.000 kmts), es parte del misterio, pues implica un conocimiento geodesico que nuestras instituciones academicas niegan que exisitiera en esa epoca. Pero, hay mas: la configuracion topologica del lugar tiene una serie de rasgos unicos muy especiales, como veremos mas adelante, y estuvo habitado en la edad de bronce y posiblemente antes. 

Respecto al edificio, la iglesia de Ucero es un matraz donde se cuece una combinación explosiva de elementos símbolicos hermeticos, geometría cosmica y arquitectura geomántica. Todos los cuales nos remiten a la escuela pitagórica, e indirectamente a una tradicion mucho más lejana en el tiempo.

Empecemos por la denominación: 'Nuestra Señora de la Salud' junto con la presencia de dos estrellas pentalfa en los óculos del transepto. Como ya hemos visto, la conexion entre Salus-Ygeia y el pentalfa viene de muy lejos y, en Ucero, los pentagramas de ambos óculos, impresionantes en la sutileza con que fueron entretejidos en formas acorazonadas, parecen apuntar a que sus constructores estaban al corriente de esta arcaica conexión. Es posible que esta relacion simbolica se extienda tambien a Venus Afrodita? 

Continuando con la tematica Salus-Ygeia, encontramos dentro de la iglesia la famosa 'losa de la salud', avalada por la leyenda local como punto focal de las propiedades curativas y regeneradoras del lugar. Sin embargo, lo que realmente nos da una clave de oro para comenzar la tarea de elucidación sobre los enigmas de Ucero, es el hecho de que esta 'losa milagrosa' se ve puntualmente iluminada por los rayos solares durante el solsticio de invierno y los equinoccios*.



El óculo pentalfa en la fachada sureste del transepto de Nuestra Señora de la Salud y San Bartolomé de Ucero, Soria. Ygeia-Salus-Venus. La sabiduría ancestral parece resurgir del olvido en ciertos lugares especiales tocados por el misterio.



(Sección en progreso)

Para contactar con el autor: lightcracks@gmail.com

Tuesday, 8 May 2012

La Vision Ancestral (II) - Viaje al Corazon Galactico

(Articulo en progreso. Perdon por la falta de enyes y acentos. Estoy intentando subsanar este problema lo antes posible)

El Calendario Maya: Sintesis Mitico-Astro-Magica

Breve introduccion al Calendario Maya

El sofisticadisimo ingenio cientifico-filosofico conocido como 'Calendario Maya', que es en realidad un conjunto de calendarios, tiene dos facetas diferentes: por una parte tenemos el grupo de calendarios que auna los ciclos de todos los cuerpos visibles en el sistema solar, menos Mercurio (Venus, Marte, Jupiter, Saturno, la Luna y el Sol) proporcionando el computo de periodos de tiempo proporcionados a la escala del ser humano (operando con ciclos de alrededor de 52 anyos). La pieza central que calibra todos estos ciclos es lo que los Mayas consideraban su calendario mas sagrado: el Tzolkin.

Por otra parte tenemos el calendario que se ha dado en llamar la Cuenta Larga; este cubre periodos de miles de anyos. (Seccion en progreso)

La Conexion entre el Tiempo y la Biologia Humana

El Tzolkin, pieza central del Calendario Maya, no solo auna y calibra los ciclos de los cuerpos visibles del Sistema Solar en un todo coherente, si no que conecta directamente la dimension del Tiempo con la biologia y fisiologia del ser humano; esto se produce a traves del periodo de gestacion (260 dias de media) y ciertos elementos de nuestra fisiologia (13 articulaciones principales x 20 dedos = 260).

Asi como con practicas agriculturales especificas de la peninsula del Yucatan (el periodo de 260 dias entre la siembra y recolecta del maiz) y, mas abstractamente, con la constante matematica Phi.
(Seccion en progreso)